Y en aquel preciso momento, cuando abras tus ojos, veras que aun sigo aquí, que nada ha cambiado, que mi amor por ti sigue intacto, y allí te diré todo lo que mi corazón se callo.
Te recordare el día en que te prometí que te querría casi por siempre, y que el día en que volvieras nada de nuestra historia habría cambiado. Estaré aquí como la primera vez, que a pesar de aquel adiós, mi puerta siempre estuvo abierta, como antes.