Llega un momento en el que conseguimos cambiar, nos hacemos más
fuertes e intentamos olvidar el pasado. Vencemos nuestros deseos de venganza,
pues ya no se trata de nosotros solamente. Abandonamos la lucha por la persona
adecuada, y nos echamos en brazos de quien no lo es. Decidimos que a partir de
ahora vamos a portarnos bien. Pero no todas las tonterías se dejan olvidan tan
fácilmente. Sabemos que le hemos hecho daño a alguien, que en realidad, solo
quería nuestro bien. Algunos de nosotros no cambian nada, siempre fueron
alguien distinto a quien creíamos. Pero siempre que tenemos la sensación de
haber perdido, alguien nos envía una señal, como si quisiera decirnos que
nuestra aventura aún no ha terminado.